Consejos para explorar sensaciones nuevas en tu próxima cita contigo misma

Es súper común que una vez identificada la forma en la que nos gusta tocarnos, repitamos sieeempre la misma receta: Los mismos movimientos, la misma posición, la presión necesaria, las partes a estimular, incluso las fantasías a las que recurrimos para ponernos en el mood. Eso está muy bien cuando lo que queremos es ir al grano y tener nuestro infalible momento de liberación y placer.

Pero hoy queremos recordarte que igual que cuando nos compartimos con alguien más, la novedad puede ser el ingrediente especial para tener una cita memorable y deliciosa con nosotras mismas, y también de seguir descubriendo vías para disfrutar.

 

  • Elige un nuevo lugar.

Sabemos que esto depende mucho del nivel de privacidad que puedas tener y con quiénes vivas, pero cambiar el lugar donde usualmente te masturbas puede ser toooda una experiencia. Por más loco que te parezca, intenta hacerlo en un espacio nuevo: el suelo, la regadera, la mesa del comedor, el sillón de la sala o incluso la terraza o la azotea. Esto no sólo te obligará a probar nuevas posiciones (que si la pierna arriba, que si en cuchillas, que si boca abajo…), sino también puede ser el empujoncito para que tu mente vuele y se imagine experiencias estimulantes.

 

  • Un toqueteo distinto.

Existen muchísimas “técnicas” a las que podemos recurrir para tocar nuestra vulva y darle variedad a ese momento de placer:

  1. Movimientos de arriba a abajo con nuestros dedos o con toda la mano en forma de conchita, 
  2. círculos alrededor del clítoris con la yema de los dedos,
  3. golpeteos suaves a la vulva, 
  4. movimientos en zigzag (como rascando suavemente) sobre el capuchón del clítoris (es la parte superior, antes de llegar a la punta), 
  5. apretar y soltar varias veces nuestro clítoris haciendo como sándwich con nuestros labios externos, etc. 


Otras variaciones que se suman a esto sería explorar con diferente nivel de presión, velocidad, o incluso si lo haces por encima de tu ropa interior o a través del contacto directo con la piel. También puedes explorar estos movimientos con el uso de un lubricante o de un vibrador (amix, creeme que vas a ver estrellitas).

 

  • Prioriza otros sentidos.

Cuando pensamos en masturbación generalmente nos enfocamos muchísimo en el tacto y en ocasiones nos olvidamos de explorar con el resto de nuestros sentidos. 

Piénsalo de esta forma: al tener encuentros con otras personas, el ambiente se envuelve con muchos detalles: olores (de entrada el de la otra persona), sonidos (cuerpos que se humedecen y se encuentran, jadeos, gemidos, música), estímulos visuales (el cuerpo de la otra persona, el tuyo, la iluminación), sabores (cuando se besan o lamen el cuerpo), etc. Todo esto es súper estimulante y la buena noticia es que puedes tenerlo también cuando estás solita.

En tu próxima cita contigo, elige al menos dos sentidos a los que quieras ponerles más atención y apóyate en cosas que te puedan ayudar a estimularlos. Por ejemplo, si quisieras poner atención a los sonidos y el gusto, puedes reproducir un video porno que te llame la atención, y con ayuda de unos audífonos, concentrarte solamente en escucharlo mientras te tocas (no veas el video). Ten a la mano una charolita con fresas o zarzamoras, para pasearlas con tu lengua por toda tu boca, tratando de sentirlas y gustarlas sin morderlas, hasta que no puedas más. 

Otro ejemplo: Puedes elegir la vista y el olfato. Prepara un aceite esencial o un incienso y con una luz tenue, colócate frente al espejo y empieza a desnudarte lentamente. Tócate suavemente observando las partes de tu cuerpo que más te gustan, viendo tu silueta y el juego de las sombras en tu piel. Si nunca te has masturbado frente al espejo, es un ritual súper bello, de verdad, lo que tienes que hacer.

 

  • Erotiza todo tu cuerpo.

Esta es mi última propuesta, y la verdad, es de mis favoritas (aplica tanto para hacerlo sola como con alguien más). Inicia tu sesión poniéndote una ropa interior que te haga sentir cómoda con tu cuerpo. Recuéstate en la cama y coloca en la palma de tu mano un aceite para masaje; recorre cada rinconcito de tu cuerpo, con masajes firmes y sensuales en pezones, vientre, nalgas, piernas, pies... todo esto SIN TOCAR tus genitales. Cuando ya estés súper lista y derretida de placer, comienza a tocar tu vulva y explora uno o varios de los movimientos que te dejamos contamos acá. Para entonces será demasiada la emoción, así que probablemente cualquiera funcione :D

 

¿Qué tal? ¿Se te antojó alguna de estas ideas? ¿Agregarías alguna otra? Cuéntanos en los comentarios.

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