5 Mitos sobre la masturbación femenina que necesitamos eliminar

En un contexto en el que la sexualidad (incluidos nuestros genitales y nuestro placer) ha sido vista como algo “sucio” y/o inmoral y la masturbación ha sido considerada como una práctica exclusiva de los hombres, es muy común que las mujeres tengamos un distanciamiento con este tema y por ello acercarnos a esta práctica puede significar toodo un proceso de cuestionamiento y desaprendizaje.


Muchas de nosotras hemos sentido vergüenza, extrañeza y/o culpa por masturbarnos en algún momento de la vida; incluso a algunas puede incomodarles tan sólo hablar el tema o pensar en intentarlo. 


Como todo, en la sexualidad es muy importante no imponer formas o preferencias. La masturbación es, como toda práctica sexual, una opción que puedes o no experimentar y que puede o no gustarte en diferentes etapas de la vida.


En luda promovemos la masturbación femenina porque hemos confirmado que este contexto de prohibición ha influido fuertemente en las prácticas y actitudes que tenemos hacia la sexualidad así como el conocimiento sobre nuestro cuerpo, afectando en muchos casos, la satisfacción sexual y el acceso al placer. 


Estamos convencidas de que la masturbación es una fuente maravillosa de conocimiento, satisfacción y autonomía sexual. Por eso les compartimos 5 mitos sobre la masturbación femenina que URGE eliminar para que cada vez más mujeres puedan vivir esta experiencia libremente:

 

 

1. Solo lo hacen las mujeres solteras o insatisfechas con su pareja


La masturbación es una práctica central en el autoconocimiento y exploración de tu sexualidad. Es una forma de conocer tu cuerpo y sus reacciones, una forma de conectar intímamente contigo y darte placer. 


La masturbación no tiene que ver con tener o no pareja, ni con la satisfacción sexual que esta relación aporte. Puedes estar de lo más feliz y satisfecha y aún así desear disfrutar contigo misma.


Además, masturbarse no afecta de ninguna manera en tu relación, al contrario, al disfrutar de esta experiencia adquieres recursos para procurar tu placer en un encuentro ya sea haciéndolo por ti misma o comunicándole a la otra persona lo que te gusta. 

 

2. Es malo, sucio, pecaminoso 


Nos encantaría obviar este punto, pero aunque en teoría “sabemos” que no tiene nada de malo, muchas veces tendremos que recordárnoslo. Nuestros genitales no deben ser causa de asco ni vergüenza, ni son algo sucio. La masturbación es completamente natural, no tiene nada de malo ni patológico, al contrario, tiene múltiples beneficios para tu salud. 

 

3. La masturbación implica necesariamente penetración


Vivimos en una cultura que promueve la penetración como la actividad más importante y placentera, pero no necesariamente es así. El clítoris, que es el órgano con más terminaciones nerviosas, puede ser estimulado a través de la vulva y por ende su estimulación no requiere introducir nada a la vagina. De hecho, la mayoría de las mujeres que se masturban lo hace estimulándose a nivel externo.

 

4. La masturbación no es una práctica sexual 


Se parte de la creencia de que vivir tu sexualidad implica necesariamente a otra persona y por ello el “inicio” de la vida sexual siempre se relaciona con compartirnos con alguien más. Esto deja fuera un montón de experiencias y limita nuestra comprensión de la sexualidad.


Masturbarte es una práctica sexual completa. No es un sustituto ni una actividad de menor importancia. Para muchas mujeres, esta es la vía por la que disfrutan plenamente su sexualidad y es igual de válida y satisfactoria. 

 

5. Su única finalidad es el orgasmo


En la masturbación la búsqueda del placer es central, pero el orgasmo no es la única fuente de placer ni la más importante. Muchas mujeres se frustran porque al masturbarse no tienen orgasmos, pero, al igual que en otras prácticas sexuales, es importante que le quitemos protagonismo. 


Desde nuestra perspectiva, reconectar con nosotras y experimentar nuestro placer a través de la masturbación no se limita a conseguir orgasmos, sino que implica honrar nuestro cuerpo, habitar con gozo la propia piel y recibir amorosamente con nuestros sentidos todo su poder y memorias. Muchas veces, tocarse es también abrazar al cuerpo para sanar.

 

1 comentario

  • Gracias por tocar estos temas, por promover la cultura del placer propio y la autoexploración.
    Gracias por contribuir a la reeducación y a la desestigmatización de un tema tan importante que nos hará cada vez más libres, más plenas y más felices.
    Gracias sobre todo porque al abordarlo con tanta naturalidad, poco a poco dejara de ser un tema tabú tan cargado de miedo y culpa para volver a ser lo que siempre ha sido, un derecho, un regalo.

    Nae

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados