14 La cura del deseo.

Sinopsis: Andrea llega a la ciudad para acompa√Īar a su mam√° en su recuperaci√≥n post operaci√≥n, ah√≠ conoce a Arturo, un joven m√©dico que est√° por poner su mundo de cabeza.

 

Alguna vez alguien me dijo que las mejores historias se desarrollan en el lugar menos pensado, que los muros desconocidos son los que mejor conservan nuestras aventuras. Siempre había querido ser mucho más atrevida, desenvolverme con facilidad entre gente desconocida y tener un compendio lleno de capítulos en donde los personajes nunca se limitaran, yo incluida.

¬ŅC√≥mo decid√≠ que pod√≠a hablar sin titubear y establecer comunicaci√≥n sin timidez? Esa es la historia que quiero contarles hoy‚Ķ Hace un par de meses operaron a mi mam√° de su rodilla a ra√≠z de una ca√≠da; mi padre y yo decidimos que la persona que acompa√Īar√≠a a mi madre ese par de semanas ser√≠a yo. Ah√≠ fue cuando conoc√≠ a Arturo, el joven m√©dico que revisaba a mi mam√° por la ma√Īana, antes de comer y en la noche. La primera vez que cruz√≥ la puerta sent√≠ una especie de hormigueo ir desde mis pies hasta mi cabeza, haciendo una parada en mi pecho y boca entorpeciendo los movimientos de mi lengua. No logr√© formular una sola oraci√≥n de manera correcta, se me cay√≥ el celular, tropec√© con el pie de la cama, pero no me importaba. Al tercer d√≠a decid√≠ cambiar el rumbo de todo, as√≠ que me despert√© temprano, me ba√Ī√© y cuando llam√≥ a la puerta vio a otra Andrea, una que hablaba con la mirada y sonre√≠a solo porque s√≠.

Por su expresión deduje que él no esperaba que yo fuera a continuar la conversación; una revisión de cinco minutos se había convertido en una plática acalorada sobre películas y series, que además tuvo duración de 40 minutos y un intercambio interesante de miradas el cual no dejaríamos ir tan fácilmente. Pasó la primera semana, mantuve el ritmo de la plática, con cada día que pasaba las palabras iban saliendo de mi boca con más facilidad, me era más sencillo poder acercarme a él y yo notaba como él disfrutaba de las pláticas que teníamos. 

Era sábado a las siete de la tarde, le dije a mi mamá que iría a la plaza comercial de enfrente a caminar un rato y quizá tomar un café mientras leía. Me dirigía al ascensor cuando me lo topé:

- ¬ŅA d√≥nde vas?, me pregunt√≥.

- A la plaza, quiero cambiar un poco de aires, respondí.

- Voy contigo, bueno, si es que no tenías ya algo planeado con tu pareja o algo, apuntó. Noté que se había sonrojado.

- No, para nada, ni pareja tengo.

- Perfecto, ¬Ņpuedo invitarte un caf√©?

Estuvimos cuatro horas aproximadamente y cuando lleg√≥ la hora de regresar al hospital, lo acompa√Ī√© al estacionamiento por su autom√≥vil. Est√°bamos ah√≠, quietos, cuando de pronto me bes√≥, con un entusiasmo particular. Me tom√≥ de la cintura y sent√≠ como mi vulva se humedec√≠a, como me palpitaba, en un punto pude sentir r√°pidamente su pene erecto en un roce, nos detuvimos, era hora de volver a ver a mi mam√° y √©l de volver a su casa. Estaba excitada, quer√≠a m√°s y sab√≠a que aquella noche no dormir√≠a bien pensando en todo lo que podr√≠amos hacer.¬†

Aquella noche debo confesar que me encerr√© en el ba√Īo del cuarto a masturbarme pensando en √©l cogi√©ndome ah√≠ mismo, en el lavabo, yo de piernas abiertas, tratando de guardar silencio pero a la vez estallando, y tambi√©n debo de confesar que al saber que pasar√≠a dos semanas en el hospital llevaba conmigo un juguete sexual para relajarme, uno que me encanta porque siempre puedo elegir llevarlo a mi cl√≠toris o a mi entrada vaginal, se llama Amy.

Al d√≠a siguiente en punto de las 7, como cada d√≠a, llam√≥ a la puerta, revis√≥ a mi mam√° y me pidi√≥ que lo acompa√Īara para darme algunas notificaciones. Nos dirigimos a un cuarto vac√≠o en el piso de arriba, en el camino pude sentir tensi√≥n sexual, pude leer en su cuerpo que no hab√≠a sido la √ļnica que hab√≠a tenido una noche llena de ganas de coger. Una vez que entramos, cerr√≥ la puerta, tom√≥ mi cuerpo, me carg√≥ y me puso contra la pared, besando mi cuello, presionando mis muslos, ‚ÄúTe quiero coger‚ÄĚ, susurr√≥ en uno de mis o√≠dos, ‚ÄúQuiero que lo hagas‚ÄĚ, respond√≠. No pod√≠amos contenernos m√°s.¬†

Me arrancó la ropa, en un segundo me quitó el sostén, me sentó en la cama, me abrió las piernas y cuando menos lo esperaba, se dirigió hacia mi vulva, comenzó a pasear su lengua por mis labios, jugando un poco con sus dedos de una manera sutil. Se notaba que era médico y que sus prácticas habían trascendido los papeles, había puesto en práctica su conocimiento sobre la anatomía de la mujer. Era como si supiera exactamente en donde tocarme. Cuando comenzó a masajear mi clítoris lo hizo como nunca nadie lo había hecho: suave, sin prisa, con cierta ternura. Una aventura se estaba convirtiendo también en un encuentro en donde me sentía complacida sin tener que pedirlo. 

Comencé a tocarle el pene despacio, lento y a acelerar poco a poco. 

- El sexo no solo es meterla, te voy a ense√Īar, dijo de pronto.

De pronto colocó su pene como si fuera a entrar a mi vagina, pero no, solo comenzó a rozar con mi clítoris y la sensación fue otra, nueva, pero deliciosa. Escucharlo gemir con su uniforme puesto, con el tiempo encima, con la adrenalina de que alguien pudiera abrir la puerta para descubrirnos, llevó todo a un nivel muchísimo más elevado. No quería salir de ahí, quería gemir su nombre una y otra vez. Eventualmente terminó, increíble, sin penetración, con mi clítoris explotando. Me vestí rápidamente y poder estar con mi madre antes de que despertara. 

No pod√≠a creer lo que hab√≠a sucedido, era algo completamente nuevo que un hombre supiera complacerme sin movimientos bruscos, quer√≠a repetirlo, pero, ‚Äú¬ŅY si a ese roce le sum√°ramos algo estimul√°ndome en la entrada de mi vagina?‚ÄĚ, me pregunt√©. No quer√≠a quedarme con la duda, ya sab√≠a que pasar√≠a en la noche que Arturo llamara a la puerta.¬†

Quería salir de mi zona de confort, así que decidí enviarle un mensaje diciéndole que tenía algo que quería probar con él, respondió que moría de ganas. Contaba las horas, no dejaba de pensar en él, en su pene rozando mi clítoris, en sus gemidos, en su respiración entrecortada, en lo rico que era sentir el deseo de alguien que moría por probar cada centímetro de mi piel. 

Al llegar la noche nos escabullimos a la oficina del jefe de Arturo, me baj√© los pantalones y los calzones, saqu√© de la bolsa de mi chamarra a Amy y empec√© a masturbarme en la silla que estaba a lado del escritorio, Arturo comenz√≥ a masturbarse. ‚ÄúQue rica est√° tu vulva y m√°s a√ļn as√≠ de h√ļmeda‚ÄĚ, me dijo. Paseaba a Amy por mis labios, y de pronto decid√≠ introducirlo a mi entrada vaginal, √©l sab√≠a lo que hab√≠a que hacer‚Ķ Volvi√≥ a dirigir su pene hacia mi cl√≠toris en lo que las vibraciones del juguete me hac√≠an explotar por dentro. √Čl disfrutaba verme disfrutar, se notaba.¬†

- Por mucho que me encante verte así, quiero saber qué se siente estar dentro de ti, murmuró. Retiró a Amy de mi vagina para meterme su pene erecto, con el grosor y largo ideales para mí. Prosiguió a estimular mi clítoris con mi juguete.

Despu√©s de un rato de estar de piernas abiertas, me puso en cuatro, con una mano me jalaba el cabello y con la otra mov√≠a a Amy.¬†Yo alcanc√© el orgasmo tratando de no gritar su nombre, tratando de no ara√Īar la pared, lo √ļnico que no logr√© con √©xito fue terminar encima del sill√≥n, pero no me importaba. Hab√≠amos dejado marca en un lugar prohibido, en un cuarto que guardar√≠a bien nuestra historia.¬†

Cuando dieron de alta a mi mamá no se detuvo, le hice más visitas médicas para continuar con nuestras fantasías, para desquitar el estrés, el deseo, la calentura. Ahora existen recuerdos de aquellos encuentros a los cuales recurro cuando quiero jugar y decido sacar del cajón a Amy para refrescarme la memoria de aquellos días. 

Cumplí con lo que me prometí: Aprendí a dejar atrás la introversión, hablar con gente desconocida, explorar más mi ser, llevándolo todo a una nueva escala, una en donde me permitía ser sexual sin reprimir nada. Estaba y estoy lista para probar lo que venga. La cura del deseo es hacer lo que te dé la gana. 

1 comentario

  • Descubri este hermiso instagram donde me llevo a estas hermosas y placenteras historias, donde uno aprende de forma intetesante, felicidades

    Yocelin

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados