23 Parada de emergencia.

Sinopsis: Sofía y Pablo tienen una boda el fin de semana a una hora y media de donde viven. A mitad del camino deciden hacer una parada técnica que termina en un encuentro lleno de adrenalina.

 

El amor es algo que tiene que celebrarse constantemente, m√°s cuando una relaci√≥n ha durado un buen tiempo y ha soportado las tormentas que trae consigo la vida. Por eso Sof√≠a y Pablo suelen hacer cosas espor√°dicamente para a√Īadirle sabor y color a su relaci√≥n; se van de viaje, se comunican sus malestares, se dan sus espacios propios; alimentan su vida sexual con nuevas experiencias. En fin, cuidan lo suyo como si fuera un delicado jard√≠n.

Aqu√©l fin de semana ten√≠an una boda en una hacienda a una hora y media de la ciudad, salieron de ah√≠ luciendo espectaculares; √©l llevaba un traje que resaltaba su cuerpo musculoso y ella llevaba un vestido que acentuaba su figura. Sof√≠a tiene este asunto con ir al ba√Īo cada hora, es como un reloj, no hay excepci√≥n, si toma caf√©, agua, cerveza, lo que sea, por m√≠nimo que sea, en una hora la tendr√°s corriendo al ba√Īo y en ese trayecto no fue la excepci√≥n.¬†

Hab√≠a algo de tr√°fico por lo que, hab√≠a tenido que aguantarse, no era el escenario ideal, no solo porque tuviera que llegar al ba√Īo, sino porque tambi√©n ten√≠an una boda a la cual llegar puntuales. Sof√≠a no pod√≠a pensar en otra cosa, o al menos eso pensaba‚Ķ Afortunadamente en plena carretera se encontraron con un ba√Īo bastante peculiar: Estaba solo, ten√≠a un dise√Īo minimalista, demasiado bonito y bien cuidado como para ser ba√Īo de paso, adem√°s de estar totalmente solo.¬†

Sof√≠a pudo llegar a tiempo y al momento de estarse lavando las manos pens√≥ en algo, ya ten√≠a tiempo y tranquilidad para hacerlo‚Ķ Eran los ba√Īos ideales para cumplir una de sus m√°s grandes fantas√≠as, coger en un espacio p√ļblico. Se mir√≥ al espejo y supo qu√© era lo que ten√≠a que decir: ‚Äú¬°Pablo, ven!‚ÄĚ, lo llam√≥ con una idea muy clara en su cabeza, el lavabo, el espejo gigante, que no hab√≠a puertas, que ella llevaba vestido y todo era m√°s pr√°ctico, era el momento.¬†

Pablo entr√≥ al ba√Īo y se encontr√≥ a una Sof√≠a seductora mordi√©ndose los labios recargada en el lavabo, llam√°ndolo con sus ojos. Se acerc√≥ a ella y comenz√≥ a besarla despacio, despu√©s todo se calent√≥ y ella se hab√≠a subido al lavabo para abrazarlo con sus piernas. Ten√≠an exactamente 10 minutos para llegar a tiempo a la fiesta.¬†

Sofía se levantó el vestido para ponerse de rodillas y comenzar a chuparle el pene a Pablo, quien veía todo en el reflejo y le excitaba mucho más. La levantó para volverla a sentar en el lavabo y poder masturbarla suavemente con sus dedos que ya conocen bien el camino hacia los gemidos de su novia. Se humedeció en menos de un minuto, ambos estaban con el aliento agitado, deseándose, a punto de comerse vivos. Pablo comenzó a besar los hombros y cuello de Sofía, luego ella besaba su pecho, había intercambio de saliva y suspiros que llevaron a que él introdujera su pene en ella.

Pasaba un auto tras otro, hab√≠a una gran posibilidad de que alguien como Sof√≠a deseara pasar al ba√Īo, pero ellos solo ten√≠an cabeza para hacer de todo en ese ba√Īo mientras pudieran, sintiendo el tiempo encima, sintiendo que alguien abrir√≠a la puerta en cualquier momento. Verse en aquel espejo era su afrodis√≠aco, ver sus cuerpos en sinton√≠a dese√°ndose como en el primer d√≠a, clav√°ndose la mirada el uno al otro, era sin duda un lubricante natural. Al cabo de unos minutos cambiaron de posici√≥n: Sof√≠a estaba en cuatro, Pablo disfrutaba de la vista, de ver los senos de su novia quererse salir por su escote, de sentir sus nalgas rebotar, de poder sentir su cl√≠toris erecto a punto de experimentar una ebullici√≥n.¬†

De pronto escucharon ruido, ven√≠a alguien‚Ķ Y aunque eran amantes de la adrenalina y de lo sensual, no ten√≠an ganas de que alguien los viera, pero, ¬Ņdejar todo a su imaginaci√≥n? Era algo muy probable. As√≠ que corrieron a encerrarse en uno de los cub√≠culos, √©l se sent√≥ en la taza y Sof√≠a comenz√≥ a montarlo subiendo los pies lo m√°s posible para que solo se vieran los pies de √©l. La carretera provocaba ruido sin duda, pero ellos no quer√≠an limitarse. Se escucharon las voces de dos mujeres y un hombre. Pablo y Sof√≠a siguieron soltando suspiros y cuando menos lo esperaban, Sof√≠a no pudo contener un gemido y lo solt√≥, se hizo el silencio y las personas que hab√≠an entrado al ba√Īo guardaron silencio, era obvio que sab√≠an lo que suced√≠a detr√°s de aquella puerta, adem√°s del gemino el choque entre las nalgas y las piernas de √©l tambi√©n se escuchaba, era obvio y era delicioso.¬†

Se escucharon unas risitas y después de un par de minutos dejó de importarles si ya se habían ido o no, el sexo seguía hasta que terminaran por lo que decidieron ir más deprisa. Sofía se veía magistral rebotando en ese vestido, con esa cara, en ese lugar prohibido, Pablo no podía con la belleza de su novia, con lo sexy que es y se veía. Terminaron en una explosión de gemidos. Ambos se sonríen y se besan lentamente. 

- Qué rico es poder cogerte en donde se me antoje - exclamó ella.

- Lo que quieras, cuando quieras -, respondió él. 

Se subieron al autom√≥vil y partieron a su destino. En el camino ambos concluyeron que las personas que escucharon probablemente se quedaron un poco m√°s y despu√©s hab√≠an huido, es decir, ¬Ņqui√©n no se detendr√≠a a escuchar y tratar de presenciar un acto as√≠? Prohibido y sin remordimientos, ese es el mejor sexo, el que nos lleva al l√≠mite, el que nos hace probar una y otra vez, el que deja un espacio para todas las respuestas a la pregunta: ¬ŅPor qu√© coger es tan delicioso?

 

 

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