10 Un orgasmo s√ļbito.

Sinopsis: Alex conoce a Sam y deciden explorar el placer sin importar su género.

 

Siempre me había preguntado qué era lo que realmente me gustaba, las personas que atraían a mi cuerpo, quería saber lo que ocurriría si corría el riesgo, tenía curiosidad por dejarme llevar y no reprimir lo que de pronto aparecía en mi mente. La verdad nunca había entendido porqué había que dar tantas explicaciones de las razones por las cuales te gusta quién te gusta o te enamoras de quien te enamoras. Yo, en realidad, sólo soy una persona que siente, que no pone barreras, que abraza a las personas sin distinción y lo mismo ha hecho siempre mi corazón.

A Sam lo conoc√≠ en una aplicaci√≥n de citas y aunque no ten√≠a muchas expectativas, result√≥ ser una experiencia distinta‚Ķ Nos enamoramos, comenzamos una relaci√≥n sentimental que a la vez se alimentaba de la pasi√≥n que hab√≠a entre √©l y yo. Sab√≠a que pod√≠a enfrentarme a los prejuicios que surgen alrededor de las palabras ‚Äúun hombre con vulva‚ÄĚ, pero eso no impidi√≥ que yo me dejara sentir por sus manos, su coraz√≥n, su cuerpo. Cuando quiero tocarme, suelo recurrir a nuestro primer encuentro, tan lleno de adrenalina y descubrimiento.

Nuestra primera vez fue despu√©s de platicar demasiado y que sus miedos se disiparan, una vez que √©l se sinti√≥ en un lugar seguro, sab√≠amos que era momento de probarlo todo. Aquella vez, m√°s que lanzarnos hacia el otro, dejamos que nuestros cuerpos se acercaran a un comp√°s mucho m√°s lento, como cuando est√°s descubriendo algo por primera vez y observas con detenimiento; d√°ndote cuenta que el mundo no es como te hab√≠an dicho; que a√ļn te queda mucho por explorar, mucho que sentir. Cuando sus manos y las m√≠as se encontraron fue al ritmo de la quietud de un lago, sutil y delicado. Le hab√≠a mirado desde antes, pero no de esta forma, en donde nace la vulnerabilidad, en donde ambos seres nos dejamos ser con total libertad, sin escondites.¬†

Me bes√≥ lentamente, pasando la palma de su mano izquierda por mi cuello, mientras la otra se dirig√≠a a mi entrepierna para comenzar a frotarla, yo acariciaba su cara, su pecho. Est√°bamos en una habitaci√≥n en el centro de la ciudad, en donde el ruido nunca faltaba y la calentura en ese momento, sobraba; de alg√ļn modo la fricci√≥n de nuestro cuerpo logr√≥ acallar la ciudad. Nos desnudamos poco a poco mientras nos masaje√°bamos la espalda, los hombros, los brazos, el pecho, las piernas. Finalmente nuestros cuerpos se vieron el uno al otro desnudos, corrimos a besarnos cada rinc√≥n, yo mor√≠a por verle retorcerse de placer mientras mi lengua paseaba por su cl√≠toris, as√≠ que lo hice, comenc√© sutil, despu√©s en movimientos circulares, sent√≠a como se humedec√≠a y yo quedaba impregnada de √©l.¬†

- ¡Quiero hacerte mía, ven acá!, exclamó mientras me tomaba de la barbilla para besarnos y se puso encima mío.

Me besó como nunca nadie había hecho, se movía sin prisa, como quien saborea un postre. Combinaba sus labios y su lengua para guardar en él todo mi sabor. Comenzó a masajear mis pezones mientras besaba mi abdomen y después chupaba mi vulva. Lo que él no sabía es que tenía un factor sorpresa… Un juguete que queríamos probar. Aquel juguete consistía de dos extremos para estimular a dos personas a la vez.

√Čl comenz√≥ masajeando mis pezones con el juguete, despu√©s mis piernas, yo hice lo mismo con √©l. Nos recostamos en la cabecera de la cama para poder estimular simult√°neamente nuestras vulvas colocando un extremo del juguete en mi vulva y el otro en la suya, nuestros gemidos eran excitantes, nos habl√°bamos sucio diciendo: ‚ÄúQu√© rica est√°s‚ÄĚ, ‚ÄúQuiero que termines en mi boca‚ÄĚ, ‚ÄúMe encanta tu culo‚ÄĚ, ‚ÄúQuiero poner a rebotar tus tetas‚ÄĚ, ‚ÄúTe deseo‚ÄĚ. No quer√≠amos terminar a√ļn, as√≠ que decidimos aplazarlo para que fuera m√°s intenso.¬†

Nos sentamos uno enfrente del otro, nos vimos fijamente mientras nos masturbábamos, queríamos ver cuánto tiempo más aguantábamos las ganas de tocarnos. Sus gemidos hacían que mi mente pensara en lo rico que acababa de chupar mi vulva hacía unos minutos. Así que no lo pensé más, decidí tomar la iniciativa, tomé el juguete, volví a colocarlo en nuestras vulvas, pero esta vez yo encima de él, montándolo, dejando que viera mis tetas rebotar tal y cómo quería. Comenzó a tocarlas con delicadeza para después chuparlas. El juguete hacía lo suyo. Estábamos en completo éxtasis. Su cara lo decía todo, me deseaba y ante ello sólo quería seguir; él lo sabía yo lo deseaba y no había impedimento para llenarnos del placer que merecíamos.

Lleg√≥ el orgasmo, inesperado, s√ļbito, explosivo, por un momento dej√© de escuchar con claridad, ambxs re√≠mos fuerte. Me acurruque en sus brazos, escuche los latidos de su coraz√≥n, lo mir√© a los ojos‚Ķ¬†

- ‚ÄúHay tantas cosas que quiero hacerte‚ÄĚ, le dije.¬†

- ‚ÄúNada te detiene‚ÄĚ, respondi√≥.¬†


Suspiramos para recuperar el aliento. ¬ŅQu√© acababa de suceder? Hab√≠amos tenido sexo, riqu√≠simo, por cierto, pero a la vez, se hab√≠an encontrado todos nuestros miedos, nuestros complejos, inseguridades, pasado, presente y sab√≠amos una cosa: El futuro era un orgasmo compartido que quer√≠amos repetir las veces que fueran necesarias hasta agotar todas las formas de sentir nuestros cl√≠toris explotar.¬†

Qué rico es coger, dejar que el impulso te lleve, pero qué rico es hacerlo con quien tienes la confianza de deshacerte, de correr por el cuarto desnuda sin querer taparte con una sábana. Qué glorioso es el orgasmo en manos de quien no sólo sabe hacértelo, sino de quien es la persona más especial que te ha tocado. Qué bonito ese agazajo en la cama, en donde existe el deseo, pero también el cuidado.

 

 

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