01 Lo prohibido.

Sinopsis: Amas a alguien, pero de pronto deseas a alguien m√°s. ¬ŅQu√©¬†pasar√≠a si dejaras de huir de la fantas√≠a para poder hacerlo realidad?

 

Me daba un poco de miedo admitir lo que suced√≠a. Me gustaba, m√°s que eso, encend√≠a en m√≠ un fuego incesable, el cual me terminaba alcanzando a cada hora del d√≠a, en donde fuera, estuviera con quien estuviera. Pero sab√≠a que no era m√°s que una locura, es decir, llevaba 6 a√Īos de relaci√≥n con la persona que m√°s hab√≠a amado en la vida, con quien hab√≠a crecido de adentro hacia afuera, no pod√≠a decir que en mi relaci√≥n yo careciera de algo; pele√°bamos como lo hacen las parejas, nos arregl√°bamos con respeto, ¬Ņentonces qu√© hac√≠a mordi√©ndome los labios cada que pensaba en otra persona? Me provocaba una culpa tremenda porque sab√≠a que mi pareja y yo iniciamos bajo la exclusividad, pero conforme avanz√≥ el tiempo result√≥ imposible la idea de sentir atracci√≥n √ļnicamente por una persona toda mi vida.

Aquella ma√Īana me llovieron preguntas: ¬ŅQu√© pasar√≠a si dejo de huir de esta fantas√≠a en mi cabeza?, ¬ŅQu√© pasar√≠a si le dijera a mi pareja lo que estaba sucediendo?, ¬ŅQu√© pasar√≠a si dejaba que aquella persona que deseaba se me acercara? Me tocaba decidir; no quer√≠a enga√Īar a la persona que amaba, pero tampoco quer√≠a traicionarme a m√≠ rechazando lo que mi cuerpo deseaba.¬†

A Amelia la conoc√≠ porque ten√≠amos un grupo de amigas en com√ļn. Era el cumplea√Īos de mi mejor amiga, est√°bamos en un bar oscuro, luces de colores, m√ļsica a todo volumen, se acerc√≥ a saludarme, sent√≠ su respiraci√≥n en mi o√≠do al decirme ‚ÄúHola, soy Amelia, mucho gusto‚ÄĚ y fue extra√Īo; hab√≠a convivido con mujeres toda mi vida, hab√≠a sentido nervios por estar cerca de hombres toda mi vida cuando de pronto ella hab√≠a provocado que a mi saliva le costara atravesar mi garganta, que mis ojos la siguieran toda la noche y para mi sorpresa, que los de ella tambi√©n me siguieran. Hubo un momento en la noche en el que bailamos demasiado cerca, en ese momento yo me encontraba flotando en medio de la multitud. Fue una llamada de Samuel, mi prometido, lo que me hizo aterrizar en mi realidad‚Ķ Hab√≠a llegado por m√≠, me desped√≠ de ella con un beso que sin querer, pero queriendo, termin√≥ con un beso que involucr√≥ la mitad de nuestras bocas de manera accidental.¬†

No fue la √ļltima vez que nos vimos, tuvimos un a√Īo lleno de fiestas, reuniones, comidas, cenas, vino tinto, cerveza, miradas que dec√≠an todo, bocas que callaban, corazones que se aceleraban, pieles que se enchinaban. Un buen d√≠a quedamos para almorzar a solas. Despu√©s de tres horas charlando, de desayuno continental, caf√© americano, carcajadas, an√©cdotas y secretos, su expresi√≥n facial se torn√≥ seria, su mirada atraves√≥ mis ojos, se clav√≥ en mis entra√Īas y dijo lo que yo quer√≠a gritar: ‚ÄúMe gustas, he pensado en ti todo este a√Īo, en las veces en las que nuestras manos rozan cuando bailamos, en tu cuerpo,te deseo, Mar√≠a‚ÄĚ, me paralice y a la vez quer√≠a cruzar la mesa para decirle que sent√≠a lo mismo, - En seis meses es mi boda, Amelia -, le respond√≠ conteniendo mis ganas de hacer todo lo prohibido. Quer√≠a besarla, tocarla, dejar que ella hiciera conmigo lo que quisiera. - Lo s√©, solo no pod√≠a guardarlo conmigo un d√≠a m√°s¬† y s√© que sientes lo mismo, pero no te voy a presionar, solo quiero que lo sepas -, se√Īal√≥. Nos despedimos sin decir mucho, todo estaba dicho, s√≥lo quedaba aguardar‚Ķ ¬ŅPodr√≠amos olvidarlo?

Samuel hab√≠a salido de la ciudad a un congreso, ten√≠a toda la noche para pensar en lo que suced√≠a, contemplar soluciones: Amaba a Samuel, pero deseaba a Amelia, ¬ŅEra posible sentir ambas cosas y que estuviera bien? Yo lo sent√≠a m√°s que bien, sent√≠a que me elevaba, entonces, ¬Ņpor qu√© a la vez se sent√≠a tan mal? Sin soluci√≥n a mis males, ni deseos, ni compromisos, decid√≠ recostarme en la cama, cerrar los ojos y explorar aquello a lo que le hab√≠a huido‚Ķ La fantas√≠a de estar con Amelia, deshacer la cama, dejar que sus manos recorrieran mi piel, que me besara la espalda, que me susurrara que le gustaba mi cuerpo. Dirig√≠ mis dedos a mi cuello, a mis pezones, a mi abdomen, hacia abajo y m√°s abajo.¬†

¬ŅC√≥mo se ver√≠a el cuerpo de ella desnudo sobre mi cama? -, me pregunt√©. Era innegable la excitaci√≥n que me provocaba imaginarla conmigo.¬†

Pero de pronto, Samuel invadi√≥ mi cabeza, y lo gozaba. Dicen que en la cama hay lugar para dos, pero, ¬Ņy si quisiera espacio para tres? Dicen que no puedes tener ambas cosas, pero en mi cabeza funcionaba; los besaba y los disfrutaba; me besaban y me disfrutaban; nos toc√°bamos y nos goz√°bamos; nos bes√°bamos y nos encontr√°bamos en un mundo en donde las reglas no exist√≠an, en donde el deseo no se peleaba con el amor, en donde todo se fusiona y la fantas√≠a es mejor que la realidad porque nadie ten√≠a que ceder por complacer, sino por placer. Segu√≠ toc√°ndome, pensando en que quiz√° all√° afuera no pod√≠a comer el plato completo, pero ah√≠, conmigo, pod√≠a tener lo que fuera, hacer lo que fuera, y gozarlo. Si en la realidad no pod√≠a tenerlo, al menos en mi cabeza podr√≠a.¬†

Samuel volvi√≥ a la ma√Īana siguiente, yo a√ļn ten√≠a la visualizaci√≥n de mi cuerpo con el de Amelia y con el de √©l. Lo escuch√© hablar de su trabajo mientras yo solo lograba pensar en querer estar una vez m√°s, toc√°ndome con aquello que no pod√≠a confesar. Quiz√° no ser√≠a ese d√≠a, pero sab√≠a que tarde o temprano los pensamientos volver√≠an, que en mi soledad yo me acompa√Īar√≠a bastante bien con mis fantas√≠as.¬†

Tard√≥ menos de lo que esperaba, dos semanas despu√©s de que Amelia me confesara su deseo‚Ķ llam√≥. Me pidi√≥ disculpas por haberme dicho aquello sin pensar en las consecuencias que podr√≠a sufrir nuestra amistad. - Dijiste que estabas comprometida, pero no negaste sentir lo mismo -, dijo de pronto; me qued√© sin palabras por unos segundos, - Porque no quiero perder tu amistad -, respond√≠, - ¬ŅSamuel est√° en casa? ¬ŅPuedo ir a verte? -, - S√≠, aqu√≠ est√°, puedes venir -, mientras dec√≠a eso, mi coraz√≥n se aceleraba, sab√≠a que era territorio peligroso, pero aun as√≠ quer√≠a correr el riesgo, ella acept√≥.

Despu√©s de un a√Īo tratando de ponerle nombre a lo que me suced√≠a, ten√≠a que aceptarlo: Me gustaba ella, la deseaba pero por otro lado, amaba y deseaba a Samuel. Al colgar el tel√©fono, todo tuvo m√°s claridad‚Ķ Quiz√° no ten√≠a que hacer nada, solo dejarlo suceder, quiz√° s√≥lo tomar√≠a una noche entre los tres para darnos cuenta que, en la cama, siempre caben tres.

 

Ver juguetes sexuales

Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados